domingo, 17 de febrero de 2013

Capítulo 8.

-Ey Ed ¿qué te pasa?

El ni siquiera pudo hablar simplemente me abrazó.

-Eh Ed, sabes que puedes contarmelo. -Dije yo intentando consolarle.
-Lo se pequeña.
-Oh pero no llores o me harás llorar a mi también.
-Lo siento es que, joder no puedo. -Dijo secándose las lágrimas.
-¿Qué ha pasado?
-Me-Me ha dejado, joder, pensé que me quería.
-Joder, Ed, lo siento mucho, se ve que la querías.
-Sí, pero ella a mi no que es lo que importa.
-Ed, estoy seguro de que te quería, es imposible no quererte.
-Gracias.
-Además, seguro que lo alegráis. -Sonreí.
-Eres la mejor.
-Ey, ¿qué pasa? -Dijo Cloe saliendo del baño.
-¡Cloe! -Dijo Ed corriendo a abrazarla.
-Oh dios Ed, ¿Qué te pasa?
-Nada, todo esta bien. -Dijo sonriendo.
-Oh venga, se que apenas te conozco pero sabes que puedes contar conmigo.
-Que ahora ya estoy soltero. -Dijo intententando sonreír como si aquello que acababa de decir fuese algo bien.

NARRA ED:
-¿Y debería alegrarme o preocuparme?
-Ay no sé, eso es decisión tuya. 
-Ed si quieres voy yo con Cloe a por sus cosas y tu te quedas en casa.-Dijo Sarah.
-La verdad es que necesito descansar, pero prefiero ir con vosotras. -Dije yo.
-Enserio Ed, no te preocupes. -Dijo Cloe.
-Claro que me preocupo Cloe, además no puedo dejaros ir a casa de ese imbécil solas.
-Eh, ¿y si le pido a Harry que venga con nosotros? -Dijo Sarah sonriente.
-No, no te preocupes iré yo. -Dije yo serio.
-Está bien. -Dijo Sarah.

Cogí las llaves y las acompañé al coche, no sé porque me había molestado tanto la idea de que fuera Harry con ellas, lo que sí sé es que me molestaba y punto.

-¿Seguro que estás Ed? -Dijo Sarah preocupada.
-Lo estoy.
-¿Y tú Cloe? -Dijo dirigiendo la mirada hacia atrás para poder ver bien a Cloe.
-Sí, solo que estoy un poco nerviosa. -Contestó Cloe con la voz débil.
-No tienes que estar nerviosa por ir a casa de ese gilipollas.
-Pero lo estoy. -Contestó.
-Escuchame bien, todo esto se ha acabado, él es parte del pasado, y Sarah y yo lo somos de tu presente, sólo tenemos que ir a por tus cosas y todo esto habrá acabado. -Dije serio.
-Gracias. -Pude notar como sonreía.

El camino se hizo largo e incomodo ya que ninguno de los tres hablaba, Sarah iba tareando una canción y Cloe iba mirando por la ventana como si la vida ya no tuviese sentido y lo único que quisiera era tirarse del coche en marcha, en cambio yo, yo estaba en mi mundo, pensando en todo lo que había pasado en este tiempo, en mi ruptura con mi novia, ahora mismo ex-novia, por mis sentimientos equivocados hacia Sarah y la muerte de sus padres, en la dulce Cloe, tenía un cacao mental que era de cuidao' como se diría en mi antiguo pueblo al que tanto echo de menos.

-Es aquí. -Dijo Cloe de nuevo con la voz débil.

Yo paré el coche y las ayudé a bajarse.

-¿Estáis listas? -Pregunté mirándolas a las dos.
-Lo estamos. -Dijo Cloe agarrándome la mano. 

Sarah se acercó a la puerta y tocó el timbre, vió como el imbécil de Gabe abría la puerta y se echó hacia atrás.
-Hola bonita. -Dijo mirando a Sara.

Esta lo miró con desprecio y seguidamente nos miró a nosotros en forma de interrogación.

-Ah, ya sabía yo que no podría tener tan buena suerte. -Dijo mirándome con cara de repugnancia. -Vamos Cloe pasa.
-¿Enserio crees que voy a dejar que entre sola? -Dije yo.
-Es la única forma de recuperar sus cosas, tú verás. -Dijo él.
-Tranquilo Ed, no pasa nada. -Dijo Cloe.
-Gilipollas. -Dije yo pero Sarah me sujetó.
-Tranquilo Ed, todo va bien. -Dijo Sarah.
-Vaya como te tranquiliza tu novia. -Dijo Gabe y después se rió. -No sé como una tía como esa te puede dominar.
-Cuidado con lo que dices gilipollas. -Dije furioso.
-Venga sí campeón, voy adentro a ayudar a la idiota de Cloe a por las cosas.

Yo le miré con rabias, no podía creer como podía haber en el mundo gente tan gilipollas.

-EY SUELTEME. -Oí decir a Cloe.
-A MI NO ME LEVANTES LA VOZ PUTA. -Gritaba enfadado Gabe.

Eché a correr a dentro de la casa, no podía dejar que ese gilipollas tratara mal a Cloe.

-Ed espera. -Dijo Sarah.
Me di la vuelta y la miré. -Tengo que entrar, espera aquí.
-Ten cuidado. -Dijo ella con los ojos llorosos.

Entre en la casa y vi al repungante de Gabe agarrando por las muñecas a Cloe.

-¿No te dije que te quedaras fuera? -Bufó Gabe.
-¿Y no te dije yo a ti que no la tocaras? 
-Es mi novia, que es sinónimo de objeto y hago lo que quiero con ella ¿me oyes?
-Eres imbécil tío, lo primo ¡ELLA NO ES TU NOVIA! y lo segundo, ¿CÓMO TE ATREVES A DECIR QUE ERES UN OBJETO? Es que das un asco terrible tío. -Dije empujándolo contra la pared.
 -Ed para porfavor. -Dijo Cloe mientras las lágrimas caían por sus rosadas mejillas.
-Escuchame bien Cloe coge tus cosas y vete. -Dije furioso.
-Pero...
-HAZLO.

Ella obedeció, cogió sus cosas y salió corriendo de la casa, odiaba tener que gritarle, pero era la única manera de que me hiciera caso, y no podia soportar que ella y ese idiota estuvieran en la misma habitación.

-TÚ ERES IMBÉCIL. -Dijo Gabe. -Te crees mucho pero no eres nada.
-Escúchame, si no quieres que te parta la cara aléjate de Cloe ¿entiendes?
-Ais, ahora que ella no está delante no vas tan de gayo ¿eh?
-Callate la puta boca si no quieres que te la parta.

Salí de la casa y vi a Cloe abrazada a Sarah llorando.

-¿Estás bien? -Dije haciendo que se separaran.
-Sí. -Dijo Sarah.
-Gracias Ed. -Dijo Cloe sin parar de llorar.
-Vamonos a casa. -Dije subiéndome al coche, y ellas hicieron a casa.

Esta vez si que había un silencio incómodo insoportable.

NARRA HARRY:

Domingo, la verdad no es un día que me guste mucho, quiero llamar a Sarah, pero no quiero ser un pesado, pero ¿qué estará haciendo? No, ese tipo de preguntas no que se que luego acabo mal, miré a Louis que me miraba con una sonrisa en la cara.

-¿Pasa algo? -Pregunté.
-Eso me gustaría saber a mi. -Se rió. -Estás muy pensantivo.
-Quizás. -Reí.
-A ver rizitos, cuentame.
-No tengo nada que contarme.
-¿Ah no? Vaya estaba yo equivocado.
-Voy a dar una vuelta.
-¿A dónde? O no, espera, déjame adivinar, vas a ver a Sarah, ay que nuestro rizitos se está enamorando.
-Dije que iba a dar una vuelta no que fuese a ver a Sarah, que es distinto, ¿enamorandome? Oh dios Louis, tú estás muy mal, ¿cómo me voy a enamorar? Sarah es sólo una amiga ya te lo dije, ni siquiera me gusta.
-¿Ah no? ¿Ni te gusta? Es muy contradictorio porque dices que te gustan todas, pero Sarah no.
-Exacto me gustan todas, pero Sarah no.
-Podrás engañarte a ti mismo pero no a mi.
-Louis no seas idiota, es más voy a llamar a Charlotte para hacer algo esta tarde.
-Tú estás mal Harry, ¿qué intentas demostrar? Vamos Harry, soy tu mejor amigo, no intentes esconder tus sentimientos, Charlotte no te va a ayudar que lo sepas.
-Charlotte no me va ayudar a nada, está muy buena, y me gusta, solo quiero pasar un buen rato con ella.
-No me vengas con esas, todos sabemos que te gusta Sarah, ayer intentaste besarla, ¿Recuerdas?
-No, la verdad es que no.
-Ay Harry de verdad, que te piensas que soy tonto pero no, te ofrecería una zanahoria pero no te la mereces por mentiroso. -Reí Louis.
-Ya tardabas. -Reí yo.
-Pues claro mi rizitos enamorado.
-Ug- Gruñó Harry.
-Hadme un favor. -Dijo él.
-A ver. ¿qué favor?
-No quedes con Charlotte?
-¿Por qué?
-Ais cariño porque me pongo celoso.
-Vale, vale, ahora en serio, ¿por qué?
-No es lo suficiente buena para mi rizitos.
-Te ha dado con lo de rizitos.
-Pues sí. -Rió. -Y dime, ¿Quedarás con ella? -Dijo poniendo cara de pena.
-Vale vale, no quedaré con ella pero por dios, no pongas esa cara.
-Lo sé, soy adorable, y es imposible decirme que no. -Rió fuertemente.
-Además de idiota sí. -Reí yo.
-Venga ahora.
-¿A dónde vas? -Dije mirandole mientras él sacaba el móvil del bolsillo.
-A llamar por telefono ¿puedo?
-Claro.

NARRA SARAH.

Después de un largo silencio incómodo mi móvil comenxó a sonar, menos mal, algo que pueda romper este horrible silencio, lo miré y ese número era desconocido.

-¿Sí? 
-Hola Sarah, soy Louis, ¿te acuerdas de mi?
-Oh claro que me acuerdo, eres el chico zanahoria.
-Bonito mote.
-Lo sé.
-Bueno, que seguro que te estás preguntando como un bellezón como yo llama a un monstruo como tú.
-Exacto, eso es lo que estaba haciendo. -No pude evitar reir.
-Todo el mundo lo hace cuando yo lo llamo, soy tan sexy.
-Oh sí.
-Bueno bueno, que no quiero alargar la conversación que para ti es gratis pero para este bellezón no. -Rió. -¿Te pasas esta tarde por mi casa y de rizitios?
-¿Rizitos? -Reí.
-Sí, seguramente tú tendrás otro mote como mi amor, mi vida o mi cielo.
-Oh dios, ¿cómo podrás ser tan idiota?
-Sí, sí, pero estoy muy bueno. -Rió fuertemente.
-Claro que me paso, ¿a que hora quieres que vaya?
-Ah te paso yo a buscar de paso que voy a por Eleanor, también vienen los demás.
-Vale, ¿y qué me pongo?
-No sé, te doy una idea, ¿ropa? 
-Já, que gracioso, el chico zanahoria.
-Hombre además de estar bueno soy gracioso.
-Ya.. -Reí.
-Pues ponte guapa, aunque no creo que consiguas estar tan sexy como yo.
-No, no, eso es absolutamente imposible.
-Bueno te dejo, tendrás que preparte, pensar en mi, y en zanahorias, es lo que suelen hacer las demás chicas.
-Oh sí, eso haré, adiós. -Reí y miré a Ed.

Ya habíamos llegado a casa, él me miró con interrogación.
-Era.. -Dije yo.   
-Oh no, espera, dejame adivinar, era Harry.
-No, no era Harry, era Louis.
-Vaya mi intuición comienza a fallar.
-Pues sí la verdad. -Reí. -Esta tarde no estaré, te dejo solo con Cloe.
-OK, cuidate hermosa. 
-Lo haré. -Reí. -Voy a prepararme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario