-Ey Ed ¿qué te pasa?
El ni siquiera pudo hablar simplemente me abrazó.
-Eh Ed, sabes que puedes contarmelo. -Dije yo intentando consolarle.
-Lo se pequeña.
-Oh pero no llores o me harás llorar a mi también.
-Lo siento es que, joder no puedo. -Dijo secándose las lágrimas.
-¿Qué ha pasado?
-Me-Me ha dejado, joder, pensé que me quería.
-Joder, Ed, lo siento mucho, se ve que la querías.
-Sí, pero ella a mi no que es lo que importa.
-Ed, estoy seguro de que te quería, es imposible no quererte.
-Gracias.
-Además, seguro que lo alegráis. -Sonreí.
-Eres la mejor.
-Ey, ¿qué pasa? -Dijo Cloe saliendo del baño.
-¡Cloe! -Dijo Ed corriendo a abrazarla.
-Oh dios Ed, ¿Qué te pasa?
-Nada, todo esta bien. -Dijo sonriendo.
-Oh venga, se que apenas te conozco pero sabes que puedes contar conmigo.
-Que ahora ya estoy soltero. -Dijo intententando sonreír como si aquello que acababa de decir fuese algo bien.
NARRA ED:
-¿Y debería alegrarme o preocuparme?
-Ay no sé, eso es decisión tuya.
-Ed si quieres voy yo con Cloe a por sus cosas y tu te quedas en casa.-Dijo Sarah.
-La verdad es que necesito descansar, pero prefiero ir con vosotras. -Dije yo.
-Enserio Ed, no te preocupes. -Dijo Cloe.
-Claro que me preocupo Cloe, además no puedo dejaros ir a casa de ese imbécil solas.
-Eh, ¿y si le pido a Harry que venga con nosotros? -Dijo Sarah sonriente.
-No, no te preocupes iré yo. -Dije yo serio.
-Está bien. -Dijo Sarah.
Cogí las llaves y las acompañé al coche, no sé porque me había molestado tanto la idea de que fuera Harry con ellas, lo que sí sé es que me molestaba y punto.
-¿Seguro que estás Ed? -Dijo Sarah preocupada.
-Lo estoy.
-¿Y tú Cloe? -Dijo dirigiendo la mirada hacia atrás para poder ver bien a Cloe.
-Sí, solo que estoy un poco nerviosa. -Contestó Cloe con la voz débil.
-No tienes que estar nerviosa por ir a casa de ese gilipollas.
-Pero lo estoy. -Contestó.
-Escuchame bien, todo esto se ha acabado, él es parte del pasado, y Sarah y yo lo somos de tu presente, sólo tenemos que ir a por tus cosas y todo esto habrá acabado. -Dije serio.
-Gracias. -Pude notar como sonreía.
El camino se hizo largo e incomodo ya que ninguno de los tres hablaba, Sarah iba tareando una canción y Cloe iba mirando por la ventana como si la vida ya no tuviese sentido y lo único que quisiera era tirarse del coche en marcha, en cambio yo, yo estaba en mi mundo, pensando en todo lo que había pasado en este tiempo, en mi ruptura con mi novia, ahora mismo ex-novia, por mis sentimientos equivocados hacia Sarah y la muerte de sus padres, en la dulce Cloe, tenía un cacao mental que era de cuidao' como se diría en mi antiguo pueblo al que tanto echo de menos.
-Es aquí. -Dijo Cloe de nuevo con la voz débil.
Yo paré el coche y las ayudé a bajarse.
-¿Estáis listas? -Pregunté mirándolas a las dos.
-Lo estamos. -Dijo Cloe agarrándome la mano.
Sarah se acercó a la puerta y tocó el timbre, vió como el imbécil de Gabe abría la puerta y se echó hacia atrás.
-Hola bonita. -Dijo mirando a Sara.
Esta lo miró con desprecio y seguidamente nos miró a nosotros en forma de interrogación.
-Ah, ya sabía yo que no podría tener tan buena suerte. -Dijo mirándome con cara de repugnancia. -Vamos Cloe pasa.
-¿Enserio crees que voy a dejar que entre sola? -Dije yo.
-Es la única forma de recuperar sus cosas, tú verás. -Dijo él.
-Tranquilo Ed, no pasa nada. -Dijo Cloe.
-Gilipollas. -Dije yo pero Sarah me sujetó.
-Tranquilo Ed, todo va bien. -Dijo Sarah.
-Vaya como te tranquiliza tu novia. -Dijo Gabe y después se rió. -No sé como una tía como esa te puede dominar.
-Cuidado con lo que dices gilipollas. -Dije furioso.
-Venga sí campeón, voy adentro a ayudar a la idiota de Cloe a por las cosas.
Yo le miré con rabias, no podía creer como podía haber en el mundo gente tan gilipollas.
-EY SUELTEME. -Oí decir a Cloe.
-A MI NO ME LEVANTES LA VOZ PUTA. -Gritaba enfadado Gabe.
Eché a correr a dentro de la casa, no podía dejar que ese gilipollas tratara mal a Cloe.
-Ed espera. -Dijo Sarah.
Me di la vuelta y la miré. -Tengo que entrar, espera aquí.
-Ten cuidado. -Dijo ella con los ojos llorosos.
Entre en la casa y vi al repungante de Gabe agarrando por las muñecas a Cloe.
-¿No te dije que te quedaras fuera? -Bufó Gabe.
-¿Y no te dije yo a ti que no la tocaras?
-Es mi novia, que es sinónimo de objeto y hago lo que quiero con ella ¿me oyes?
-Eres imbécil tío, lo primo ¡ELLA NO ES TU NOVIA! y lo segundo, ¿CÓMO TE ATREVES A DECIR QUE ERES UN OBJETO? Es que das un asco terrible tío. -Dije empujándolo contra la pared.
-Ed para porfavor. -Dijo Cloe mientras las lágrimas caían por sus rosadas mejillas.
-Escuchame bien Cloe coge tus cosas y vete. -Dije furioso.
-Pero...
-HAZLO.
Ella obedeció, cogió sus cosas y salió corriendo de la casa, odiaba tener que gritarle, pero era la única manera de que me hiciera caso, y no podia soportar que ella y ese idiota estuvieran en la misma habitación.
-TÚ ERES IMBÉCIL. -Dijo Gabe. -Te crees mucho pero no eres nada.
-Escúchame, si no quieres que te parta la cara aléjate de Cloe ¿entiendes?
-Ais, ahora que ella no está delante no vas tan de gayo ¿eh?
-Callate la puta boca si no quieres que te la parta.
Salí de la casa y vi a Cloe abrazada a Sarah llorando.
-¿Estás bien? -Dije haciendo que se separaran.
-Sí. -Dijo Sarah.
-Gracias Ed. -Dijo Cloe sin parar de llorar.
-Vamonos a casa. -Dije subiéndome al coche, y ellas hicieron a casa.
Esta vez si que había un silencio incómodo insoportable.
NARRA HARRY:
Domingo, la verdad no es un día que me guste mucho, quiero llamar a Sarah, pero no quiero ser un pesado, pero ¿qué estará haciendo? No, ese tipo de preguntas no que se que luego acabo mal, miré a Louis que me miraba con una sonrisa en la cara.
-¿Pasa algo? -Pregunté.
-Eso me gustaría saber a mi. -Se rió. -Estás muy pensantivo.
-Quizás. -Reí.
-A ver rizitos, cuentame.
-No tengo nada que contarme.
-¿Ah no? Vaya estaba yo equivocado.
-Voy a dar una vuelta.
-¿A dónde? O no, espera, déjame adivinar, vas a ver a Sarah, ay que nuestro rizitos se está enamorando.
-Dije que iba a dar una vuelta no que fuese a ver a Sarah, que es distinto, ¿enamorandome? Oh dios Louis, tú estás muy mal, ¿cómo me voy a enamorar? Sarah es sólo una amiga ya te lo dije, ni siquiera me gusta.
-¿Ah no? ¿Ni te gusta? Es muy contradictorio porque dices que te gustan todas, pero Sarah no.
-Exacto me gustan todas, pero Sarah no.
-Podrás engañarte a ti mismo pero no a mi.
-Louis no seas idiota, es más voy a llamar a Charlotte para hacer algo esta tarde.
-Tú estás mal Harry, ¿qué intentas demostrar? Vamos Harry, soy tu mejor amigo, no intentes esconder tus sentimientos, Charlotte no te va a ayudar que lo sepas.
-Charlotte no me va ayudar a nada, está muy buena, y me gusta, solo quiero pasar un buen rato con ella.
-No me vengas con esas, todos sabemos que te gusta Sarah, ayer intentaste besarla, ¿Recuerdas?
-No, la verdad es que no.
-Ay Harry de verdad, que te piensas que soy tonto pero no, te ofrecería una zanahoria pero no te la mereces por mentiroso. -Reí Louis.
-Ya tardabas. -Reí yo.
-Pues claro mi rizitos enamorado.
-Ug- Gruñó Harry.
-Hadme un favor. -Dijo él.
-A ver. ¿qué favor?
-No quedes con Charlotte?
-¿Por qué?
-Ais cariño porque me pongo celoso.
-Vale, vale, ahora en serio, ¿por qué?
-No es lo suficiente buena para mi rizitos.
-Te ha dado con lo de rizitos.
-Pues sí. -Rió. -Y dime, ¿Quedarás con ella? -Dijo poniendo cara de pena.
-Vale vale, no quedaré con ella pero por dios, no pongas esa cara.
-Lo sé, soy adorable, y es imposible decirme que no. -Rió fuertemente.
-Además de idiota sí. -Reí yo.
-Venga ahora.
-¿A dónde vas? -Dije mirandole mientras él sacaba el móvil del bolsillo.
-A llamar por telefono ¿puedo?
-Claro.
NARRA SARAH.
Después de un largo silencio incómodo mi móvil comenxó a sonar, menos mal, algo que pueda romper este horrible silencio, lo miré y ese número era desconocido.
-¿Sí?
-Hola Sarah, soy Louis, ¿te acuerdas de mi?
-Oh claro que me acuerdo, eres el chico zanahoria.
-Bonito mote.
-Lo sé.
-Bueno, que seguro que te estás preguntando como un bellezón como yo llama a un monstruo como tú.
-Exacto, eso es lo que estaba haciendo. -No pude evitar reir.
-Todo el mundo lo hace cuando yo lo llamo, soy tan sexy.
-Oh sí.
-Bueno bueno, que no quiero alargar la conversación que para ti es gratis pero para este bellezón no. -Rió. -¿Te pasas esta tarde por mi casa y de rizitios?
-¿Rizitos? -Reí.
-Sí, seguramente tú tendrás otro mote como mi amor, mi vida o mi cielo.
-Oh dios, ¿cómo podrás ser tan idiota?
-Sí, sí, pero estoy muy bueno. -Rió fuertemente.
-Claro que me paso, ¿a que hora quieres que vaya?
-Ah te paso yo a buscar de paso que voy a por Eleanor, también vienen los demás.
-Vale, ¿y qué me pongo?
-No sé, te doy una idea, ¿ropa?
-Já, que gracioso, el chico zanahoria.
-Hombre además de estar bueno soy gracioso.
-Ya.. -Reí.
-Pues ponte guapa, aunque no creo que consiguas estar tan sexy como yo.
-No, no, eso es absolutamente imposible.
-Bueno te dejo, tendrás que preparte, pensar en mi, y en zanahorias, es lo que suelen hacer las demás chicas.
-Oh sí, eso haré, adiós. -Reí y miré a Ed.
Ya habíamos llegado a casa, él me miró con interrogación.
-Era.. -Dije yo.
-Oh no, espera, dejame adivinar, era Harry.
-No, no era Harry, era Louis.
-Vaya mi intuición comienza a fallar.
-Pues sí la verdad. -Reí. -Esta tarde no estaré, te dejo solo con Cloe.
-OK, cuidate hermosa.
-Lo haré. -Reí. -Voy a prepararme.
domingo, 17 de febrero de 2013
Capítulo 7.
NARRA ED:
Menos mal que convencí a Sarah para que dejara a Cloe quedarse en casa, bueno convencer no, más bien solo tuve que preguntarle, es que esa chica era un cielo, por eso la admiradaba tanto, pero sólo era eso admiración, y amistad, no amor, y no sé porqué la besé, ¿me estaría empezando a gustar?
-Te vienes a 'mi casa', ¿Vale? -Dije yo.
-¿Por qué pones comillas con los dedos?
-Porque en realidad no es mi casa, es la casa de una amiga de mis padres, y de su hija que para mi es como una hermana pequeña.
-No sé, no quiero molestar.
-No molestarás de verdad, además, ¿qué piensas hacer si no? ¿quedarte por las caller tirada? o peor aún ¿irte con el imbécil? ni loco dejaría que te quedaras en la calle, y mucho menos con ese imbécil.
-Eres genial Ed, no te debo una si no miles, porque este favor para mi es lo más grande que han hecho por mi nunca, y de verdad te lo digo, pero nada de lo que haga por ti, será suficiente para recompensarte esto.
-Anda boba, calla eh. -Reí.
-Gracias por cambiarme la vida.
-¿Cambiarte la vida?
-Sí Ed, sí, si no fuera por ti el idiota de Gabe seguiría siendo así de imbécil conmigo y destruyéndome la vida, nunca tendría el valor de decírselo, porque de algun modo, le quise, le quise mucho.
-No te preocupes, todo ya pasó. -Dije abrazándole.
-Ojalá todos los tíos fueran como tú.
-Venga ya, has de reconocer que sería aburrido, no sé todos iguales.
Ella rió, por fin lo hizo. -Pero no habría ni la mitad de sufrimiento como lo hay ahora.
-En eso puede que tengas razón, en ese caso a mi me gustaria que todas las tías fueran como tú.
-¿Cómo yo? ¿Unas cobardes?
-No, unas personas llenas de amor y de dulzura.
-¿Por qué piensas que soy así?
-Porque al igual que a mi, a ti también te delata la mirada.
Ella rió. -Lo ves Ed, eres genial. -Dijo abrazándome.
Ella no podía decir que yo era genial, porque aquí la única persona que era genial era ella, había conseguido que me olvidara un poco del mundo, eso si que se lo debo.
Fuimos a casa, bueno a casa de Sarah, aunque yo había acostumbrado a llamarle casa, porue era como si al menos fuese mi segunda casa, ella caminaba nerviosa y preocupada, tenía miedo molestar, supongo, entramos en casa y miré que no hubiese nadie despierto para que no la vieran entrar conmigo en vez de con Sarah, y no, no había nadie, esperamos en 'mi habitación' hasta que Sarah llegase, tampoco era plan de entrar en su habitación sin que ella estuviera, ella estaba realmente cansada, estuvimos hablando ya que ella quería mantenerse despierta aunque yo le había dicho que no pasaba nada que si se dormía yo la llevaría, pero ser cabezota era otra de sus virtudes, lo sé cualquiera diría que eso es un defecto más, pero en cambio para mi eso es una virtud más, de entre tantas.
NARRA SARAH:
-Bueno chicos, me tengo que ir. -Dije y seguidamente le di un beso en la mejilla a cada uno.
-Espera que te acompaño. -Dijo Harry.
-No hace falta Harry, mi casa está aquí al lado.
-Cuando Ed se fue prometí llevarte a casa, y ¿Sabes? me gusta cumplir las promesas.
-Bueno vale.
-Venga sube al coche.
-Voy, voy, no me metas prisa. -Sonreí.
-Es que caracol tardaría menos que tú.
-Ah bueno depende de que caracol.
-Que tonta eres.
-Oh, gracias. -Dije poniendo cara de pena.
-Ais pero una tonta muy bonita. -Dijo él.
-Sí, sí, ahora intenta arreglarlo.
-Qué si boba.
-Anda tira eh que a este paso no llegamos nunca.
-Es que me distraes.
-Vaya, ahora será culpa mía.
-Todo es culpa tuya bonita. -Rió fuertemente.
-Anda tira eh tira. -Dije intentando no reir y parecer seria.
-Vale, vale, pero no me peges por favor.
Tardamos como 30 minutos de llegar, y por fin, madre mía, eso era demasiado incómodo Harry y yo no habíamos vuelto a intercambiar palabra, recuerdo el casi beso con Harry, por una parte me arrepiento de no haberle besado, no me preguntéis porqué porque ni yo lo sé, pero por otra hice bien, a Harry a penas le acababa de conocer y no sé, no sería muy adecuado, además, yo no soy así, creo mucho en el amor, cualquiera lo diriía eh, y la verdad es que no me guste mucho la idea de hoy con uno y mañana con otro, pues no joder.
Entré en casa y me dirigí a la habitación de Ed intentando hacer el menos ruido posible.
-¿Se puede? -Susurré sin abrir la puerta.
-Sí, pasa. -Oí decir a Ed al otro lado de la habitación.
-¿A si que tu eres mi nueva compañera de habitación? -Dije amablemente mirando a aquella chica pelirroja.
-Sí. -Sonrió timidamente. -Siento mucho las molestias.
-No es molestia, supongo que estás pasando por un mal momento, y que sepas que puedes quedarte el tiempo que quieras.
-Gracias. -Sonrió.
-No tienes porque darlas.- Sonrei y luego dirigí mi mirada a Ed. -Bueno Ed, te dejamos dormir que estás muy cansado.
-Adiós bonitas. -Dijo Ed sonriendo.
-Adiós Ed, y gracias. -Sonrió sinceramente aquella chica.
-Adiós idiota - reí yo.
Cogí de la mano a aquella chica, que por cierto, no tengo ni idea de como se llama y la llevé a mi habitación.
-Bueno, hoy dormirás aquí. -Sonreí. -Tendré que sacar el colchón de abajo.
-No quiero ser molestia. -Dijo ella con la mirada perdida.
-No lo eres ya te lo dije. -Dije yo sacando el colchón.
-Por cierto, soy Cloe.
-Yo soy Sarah, encantada.
Ella sonrió y se metió en la cama que le había dado.
-¿No pensarás dormir con esa ropa? -Dije yo.
-No tengo otra cosa.
-Espera, que te dejo un pijama.
Rebusqué en mi armario y saqué un pijama de ositos.
-Bonito pijama. -Rió.
-¿Mola eh? -Reí yo también.
-Mucho.
-Voy al baño a cambiarme, tú cambiate aquí si quieres.
-Vale. -Sonrió.
NARRA ED:
¡MIERDA! Ayer se me olvidó bajar las persianas y la luz del sol me ha despertado.
Solté un gruñido y miré la hora. -Ah, pues no es tan temprano. -Murmuré.
Me vestí ya que no era plan de que Sara y Cloe me vieran en boxers, y seguidamente fui a la cocina en busca de algo que desayunar.
-Hola cielo. -Sonrió mi madre.
-Hola. -Sonreí y le di un beso en la frente.
-¿Te vienes a dar una vuelta conmigo, tu padre y la madre de Sarah?
-Ahora mismo no me apetece, estoy algo cansado.
-Vale cielo, pues yo ya me voy, cuida de Sarah.
-Lo haré. -Y sonreí.
Mi madre salió de la cocina y poco después entraron Sarah y Cleo, con el pelo todo alborotado y con unos pijamas muy graciosos.
-¡Qué dolor de cabeza! -Dijo Cleo al entrar en la cocina.
-¿Estas mejor? -Pregunté.
-Sí, gracias Ed.
-Cleo me ha estado contando todo lo que ha pasado, en serio Ed, eres genial. -Sonrió Sarah.
Ese comentario por parte de Sarah me hizo sentir muy bien a decir verdad, pero debía de evitar ese tipo de sentimientos hacia ella.
NARRA SARAH:
No sé como puede haber ese tipo de gente, lo que me había contado Cloe era increíble, preparé el desayuno para Cleo y para mi ya que Ed ya se había preparado el suyo, oí un móvil sonar, pero no era el mío, Ed metió su mano en el bolsillo y contestó.
-¿Sí?
-....
-Ah hola preciosa. -Dijo saliendo de la cocina.
Si mi intuición no falla creo que es su novia. Vi como Cloe me miraba en forma de interrogación.
-Creo que es su novia.
-Oh, no me había dicho que tiene novia.
-Ed es mucho Ed. -Reí.
-Oye, luego Ed y yo vamos a ir a casa de Gabe a por mis cosas, ¿te gustaría venir?
-Claro, iré con vosotros.
Fuimos a mi habitación a vestirme.
-Vaya como tengo la ropa, huele a alcohol y está toda mojada, puaj. -Dijo Cloe haciendo una mueca extraña.
-Sí, la verdad es que el olor a alcohol se nota a kilómetros. -Reí yo. -Trae anda que te dejo algo mío.
-No hace falta.
-Venga ya, no pensarás salir asi.
-No pasa nada.
-Sí, si pasa, ven, escoge lo que más te guste. -Dije llevándola hacia el armario.
Abrí el armario y Cloe se puso a buscar en el armario pero con cuidado de no desordenar nada, parecía una chica ordenada, limpia y muy perfecionista.
-Esto mismo. -Dijo sacando una camiseta azul.
-Buena elección. -Reí. -¿Y qué pantalones quieres?
-Me da igual.
Saqué unos shorts vaqueros y se los dí, ella sonrió.
-Gracias, voy a darme una ducha y a vestirme si no te importa. -Sonrió ella.
-Sí, claro, vete. -Sonreí yo.
Cloe salió de la habitación y yo me puse a rebuscar algo que ponerme, saqué una camiseta de manga corta y unos shorts blancos, hacía mucho calor y con el pelo suelto me agobiaba a si que me hice un moño alto.
-¿Se puede? -Oí una voz como rota detrás de la puerta.
-Sí, pasa.
Vi a Ed con los ojos rojos y super pálido.
-Ey Ed, ¿qué te pasa?
El ni siquiera pudo hablar simplemente me abrazó.
Menos mal que convencí a Sarah para que dejara a Cloe quedarse en casa, bueno convencer no, más bien solo tuve que preguntarle, es que esa chica era un cielo, por eso la admiradaba tanto, pero sólo era eso admiración, y amistad, no amor, y no sé porqué la besé, ¿me estaría empezando a gustar?
-Te vienes a 'mi casa', ¿Vale? -Dije yo.
-¿Por qué pones comillas con los dedos?
-Porque en realidad no es mi casa, es la casa de una amiga de mis padres, y de su hija que para mi es como una hermana pequeña.
-No sé, no quiero molestar.
-No molestarás de verdad, además, ¿qué piensas hacer si no? ¿quedarte por las caller tirada? o peor aún ¿irte con el imbécil? ni loco dejaría que te quedaras en la calle, y mucho menos con ese imbécil.
-Eres genial Ed, no te debo una si no miles, porque este favor para mi es lo más grande que han hecho por mi nunca, y de verdad te lo digo, pero nada de lo que haga por ti, será suficiente para recompensarte esto.
-Anda boba, calla eh. -Reí.
-Gracias por cambiarme la vida.
-¿Cambiarte la vida?
-Sí Ed, sí, si no fuera por ti el idiota de Gabe seguiría siendo así de imbécil conmigo y destruyéndome la vida, nunca tendría el valor de decírselo, porque de algun modo, le quise, le quise mucho.
-No te preocupes, todo ya pasó. -Dije abrazándole.
-Ojalá todos los tíos fueran como tú.
-Venga ya, has de reconocer que sería aburrido, no sé todos iguales.
Ella rió, por fin lo hizo. -Pero no habría ni la mitad de sufrimiento como lo hay ahora.
-En eso puede que tengas razón, en ese caso a mi me gustaria que todas las tías fueran como tú.
-¿Cómo yo? ¿Unas cobardes?
-No, unas personas llenas de amor y de dulzura.
-¿Por qué piensas que soy así?
-Porque al igual que a mi, a ti también te delata la mirada.
Ella rió. -Lo ves Ed, eres genial. -Dijo abrazándome.
Ella no podía decir que yo era genial, porque aquí la única persona que era genial era ella, había conseguido que me olvidara un poco del mundo, eso si que se lo debo.
Fuimos a casa, bueno a casa de Sarah, aunque yo había acostumbrado a llamarle casa, porue era como si al menos fuese mi segunda casa, ella caminaba nerviosa y preocupada, tenía miedo molestar, supongo, entramos en casa y miré que no hubiese nadie despierto para que no la vieran entrar conmigo en vez de con Sarah, y no, no había nadie, esperamos en 'mi habitación' hasta que Sarah llegase, tampoco era plan de entrar en su habitación sin que ella estuviera, ella estaba realmente cansada, estuvimos hablando ya que ella quería mantenerse despierta aunque yo le había dicho que no pasaba nada que si se dormía yo la llevaría, pero ser cabezota era otra de sus virtudes, lo sé cualquiera diría que eso es un defecto más, pero en cambio para mi eso es una virtud más, de entre tantas.
NARRA SARAH:
-Bueno chicos, me tengo que ir. -Dije y seguidamente le di un beso en la mejilla a cada uno.
-Espera que te acompaño. -Dijo Harry.
-No hace falta Harry, mi casa está aquí al lado.
-Cuando Ed se fue prometí llevarte a casa, y ¿Sabes? me gusta cumplir las promesas.
-Bueno vale.
-Venga sube al coche.
-Voy, voy, no me metas prisa. -Sonreí.
-Es que caracol tardaría menos que tú.
-Ah bueno depende de que caracol.
-Que tonta eres.
-Oh, gracias. -Dije poniendo cara de pena.
-Ais pero una tonta muy bonita. -Dijo él.
-Sí, sí, ahora intenta arreglarlo.
-Qué si boba.
-Anda tira eh que a este paso no llegamos nunca.
-Es que me distraes.
-Vaya, ahora será culpa mía.
-Todo es culpa tuya bonita. -Rió fuertemente.
-Anda tira eh tira. -Dije intentando no reir y parecer seria.
-Vale, vale, pero no me peges por favor.
Tardamos como 30 minutos de llegar, y por fin, madre mía, eso era demasiado incómodo Harry y yo no habíamos vuelto a intercambiar palabra, recuerdo el casi beso con Harry, por una parte me arrepiento de no haberle besado, no me preguntéis porqué porque ni yo lo sé, pero por otra hice bien, a Harry a penas le acababa de conocer y no sé, no sería muy adecuado, además, yo no soy así, creo mucho en el amor, cualquiera lo diriía eh, y la verdad es que no me guste mucho la idea de hoy con uno y mañana con otro, pues no joder.
Entré en casa y me dirigí a la habitación de Ed intentando hacer el menos ruido posible.
-¿Se puede? -Susurré sin abrir la puerta.
-Sí, pasa. -Oí decir a Ed al otro lado de la habitación.
-¿A si que tu eres mi nueva compañera de habitación? -Dije amablemente mirando a aquella chica pelirroja.
-Sí. -Sonrió timidamente. -Siento mucho las molestias.
-No es molestia, supongo que estás pasando por un mal momento, y que sepas que puedes quedarte el tiempo que quieras.
-Gracias. -Sonrió.
-No tienes porque darlas.- Sonrei y luego dirigí mi mirada a Ed. -Bueno Ed, te dejamos dormir que estás muy cansado.
-Adiós bonitas. -Dijo Ed sonriendo.
-Adiós Ed, y gracias. -Sonrió sinceramente aquella chica.
-Adiós idiota - reí yo.
Cogí de la mano a aquella chica, que por cierto, no tengo ni idea de como se llama y la llevé a mi habitación.
-Bueno, hoy dormirás aquí. -Sonreí. -Tendré que sacar el colchón de abajo.
-No quiero ser molestia. -Dijo ella con la mirada perdida.
-No lo eres ya te lo dije. -Dije yo sacando el colchón.
-Por cierto, soy Cloe.
-Yo soy Sarah, encantada.
Ella sonrió y se metió en la cama que le había dado.
-¿No pensarás dormir con esa ropa? -Dije yo.
-No tengo otra cosa.
-Espera, que te dejo un pijama.
Rebusqué en mi armario y saqué un pijama de ositos.
-Bonito pijama. -Rió.
-¿Mola eh? -Reí yo también.
-Mucho.
-Voy al baño a cambiarme, tú cambiate aquí si quieres.
-Vale. -Sonrió.
NARRA ED:
¡MIERDA! Ayer se me olvidó bajar las persianas y la luz del sol me ha despertado.
Solté un gruñido y miré la hora. -Ah, pues no es tan temprano. -Murmuré.
Me vestí ya que no era plan de que Sara y Cloe me vieran en boxers, y seguidamente fui a la cocina en busca de algo que desayunar.
-Hola cielo. -Sonrió mi madre.
-Hola. -Sonreí y le di un beso en la frente.
-¿Te vienes a dar una vuelta conmigo, tu padre y la madre de Sarah?
-Ahora mismo no me apetece, estoy algo cansado.
-Vale cielo, pues yo ya me voy, cuida de Sarah.
-Lo haré. -Y sonreí.
Mi madre salió de la cocina y poco después entraron Sarah y Cleo, con el pelo todo alborotado y con unos pijamas muy graciosos.
-¡Qué dolor de cabeza! -Dijo Cleo al entrar en la cocina.
-¿Estas mejor? -Pregunté.
-Sí, gracias Ed.
-Cleo me ha estado contando todo lo que ha pasado, en serio Ed, eres genial. -Sonrió Sarah.
Ese comentario por parte de Sarah me hizo sentir muy bien a decir verdad, pero debía de evitar ese tipo de sentimientos hacia ella.
NARRA SARAH:
No sé como puede haber ese tipo de gente, lo que me había contado Cloe era increíble, preparé el desayuno para Cleo y para mi ya que Ed ya se había preparado el suyo, oí un móvil sonar, pero no era el mío, Ed metió su mano en el bolsillo y contestó.
-¿Sí?
-....
-Ah hola preciosa. -Dijo saliendo de la cocina.
Si mi intuición no falla creo que es su novia. Vi como Cloe me miraba en forma de interrogación.
-Creo que es su novia.
-Oh, no me había dicho que tiene novia.
-Ed es mucho Ed. -Reí.
-Oye, luego Ed y yo vamos a ir a casa de Gabe a por mis cosas, ¿te gustaría venir?
-Claro, iré con vosotros.
Fuimos a mi habitación a vestirme.
-Vaya como tengo la ropa, huele a alcohol y está toda mojada, puaj. -Dijo Cloe haciendo una mueca extraña.
-Sí, la verdad es que el olor a alcohol se nota a kilómetros. -Reí yo. -Trae anda que te dejo algo mío.
-No hace falta.
-Venga ya, no pensarás salir asi.
-No pasa nada.
-Sí, si pasa, ven, escoge lo que más te guste. -Dije llevándola hacia el armario.
Abrí el armario y Cloe se puso a buscar en el armario pero con cuidado de no desordenar nada, parecía una chica ordenada, limpia y muy perfecionista.
-Esto mismo. -Dijo sacando una camiseta azul.
-Buena elección. -Reí. -¿Y qué pantalones quieres?
-Me da igual.
Saqué unos shorts vaqueros y se los dí, ella sonrió.
-Gracias, voy a darme una ducha y a vestirme si no te importa. -Sonrió ella.
-Sí, claro, vete. -Sonreí yo.
Cloe salió de la habitación y yo me puse a rebuscar algo que ponerme, saqué una camiseta de manga corta y unos shorts blancos, hacía mucho calor y con el pelo suelto me agobiaba a si que me hice un moño alto.
-¿Se puede? -Oí una voz como rota detrás de la puerta.
-Sí, pasa.
Vi a Ed con los ojos rojos y super pálido.
-Ey Ed, ¿qué te pasa?
El ni siquiera pudo hablar simplemente me abrazó.
Capítulo 6.
NARRA ED:
Ahora si que había perdido el control del todo, iba por la sexta copa, no espera, la séptima, bueno la verdad es que no tengo ni idea de cuantas llevaba ya, sólo sé que todo me da vueltas, y que no me tengo ni en pié y además ni si quiera sé lo que está pasando es todo tan confuso, quizás mañana ni lo recuerde.
-Hola, ¿te pasa algo? -Dijo una chica peliroja alta y de ojos azules.
-¿Hablas conmigo?
-¿Con quien si no? -Sonrió ella.
-Ay, no sé. -Contesté y al ver su cara me reí.
-Oye, ¿estás bien? -Preguntó ella parecía realmente preocupada.
-Claro, ¿por qué no debía estarlo?
-Porque tu mirada te delata, pecas.
-Bueno solo que, he tenido un mal día y quería refrescar un poco.
-¿De verdad crees que este es un buen sitio para refrescar? -Sonrió ella.
-No la verdad es que no pero bueno. -Reí, y luego me puse serio, bueno, lo más serio que se podía estar en ese momento. -¿Y tú que haces aquí?
-Prefiero estar aquí que en casa.
-¿Y por qué? -Dije mirandola a los ojos ya que su mirada parecía apagarse.
-Bueno ya que estamos siendo sinceros y con la que llevas encima ni si quiera recuerdes esta conversación no pierdo nada por contártelo, supongo, verás,tengo ciertos problemas con mi novio.
-¿Problemas? ¿qué clase de problemas? -Esta vez el que se preocupó fui yo, su mirada cada vez estaba más amagada y sus ojos estaban comenzando a poner rojos como si se estuviese unas locas ganas de llorar y se las estuviera conteniendo. -Oh, dios, no será que..
-Mi novio me pega. -Dijo secamente, un nudo se formo en mi garganta, no sabía que decir esa clase de 'hombres' bueno que ni hombres se les puede llamar, me repungnaba, como podía alguien pegarle a una chica tan dulce, no le entiendo, su mirada estaba perdida, miraba al suelo. -Supongo que no sabrás que decir, lo entiendo.
-Yo lo-lo siento, de verdad, no sé como puede haber personas así enserio, como pille a ese capullo.
-No porfavor.
-Puedo hacerte una pregunta- Dije serio.
-Sí.
-Si te pega, ¿por qué sigues con él? No será por miedo a que si le dejas se pondrá la cosa peor.
-No, no es eso exactamente, sólo que en el fondo, le quiero.
-¿Cómo puedes querer alguien así?
-Antes no era así, todo esto ha sido culpa mía. -Y esta vez si que le calló una lágrima por la mejilla.
-¿Tuya? ¿Y por qué?
-Porque en una fiesta bebí demasiado y.. -Se trabó las lágrimas caían sin cesar por sus mejillas y yo no sabía que hacer, era una completa desconocida, de la que ni si quiera sabía el nombre, pero la abracé, no podía ver a alguien sufrir así, y menos por un imbécil, y fijaros, eso lo digo yo, otro imbécil.
-No te preocupes, todo se arreglará.
-No, no se arreglará, nunca volverá a ser el mismo, yo le engañé, y creerás que no puede ser peor, pero lo es, el chico con el que le engañé es su mejor amigo, yo estaba muy borracha, enserio, si no lo estaría no lo haría, lo juro, pero esa noche bebí demasiado y me dejé llevar por el alcohol, joder soy una estúpida.
-Estúpido es él, que no supo perdonarte.
-No me merecía que me perdonara, pero le amaba, él me perdonó, seguíamos juntos, pero después de aquello ya nada era igual, me trababa con desprecio, su mirada estaba llena de rabia hacia mi, y de alguna manera o otra, se acababa librando de esa rabia, yo no pude evitarlo, me merezco todo lo que estoy pasando.
-No, no te lo mereces, a pesar de lo que pasó ese idiota no tiene ningún derecho a pegarle.
-Mejor olvidémoslo, ¿o qué? se supone que hemos salido para dejar los problemas a un lado, ¿o no? -Hizo una mueca en forma de sonrisa.
-Sí, pero salgamos de aquí.
-Sí, aquí todos están borrachos. -Reí. -Bueno en realidad yo también lo estoy, no deberías estar por ahí con un borracho.
-Me fio de ti.
-¿Por qué? Si ni siquiera me conoces, no sabes ni mi nombre.
-Porque tu mirada es sincera, un chico como tú jamás haría daño a nadie.
-Gracias supongo, por cierto, me llamo Ed.
-Ajá, encima tienes un nombre bonito, yo soy Cleo.
-A decir verdad, tu nombre es también muy bonito, no te lo puedo negar.
-¿Enserio?
-Claro que sí.
-Bueno y ¿que quieres hacer? -Dijo con una media sonrisa, que luego cambió radicalmente por una cara llena de miedo. -Oh dios, Ed, vete corre.
-¿Por qué?
-Porque viene ahí mi novio, vete por favor, si me ve contigo me mata.
Pero yo no me fui, simplemente me escondí detrás de un coche, me prometí que ese hombre jamás volvería a pegar a una mujer y así sería, podía oir toda la conversación perfectamente.
-¡¿QUÉ HACER AQUI?! ¡¿ACASO TE DEJÉ YO SALIR DE CASA? YA TE ESTABAS TIRANDO A OTRO ¿VERDAD? ERES UNA IDIOTA, NUNCA CAMBIARÁS.
-Gabe en serio, solo quería tomar el aire un poco.
-ERES UNA PUTA IDIOTA, NO VALES PARA NADA, ESTO SE HA ACABADO, MAÑANA NO QUIERO ENCOTRAR NADA DE TU PROPIEDAD EN MI CASA ME ENTIENDES. -Dijo agarrandola del brazo.
-Pero Gabe.. -Dijo ella.
-Pero Gabe nada idiota, esto no volverá a pasar, me tienes harto, no eres mas que una niñata consentida. -Dijo cogiendola por los pelos y agitandola.
-¡¿PERO TÚ ERES IDIOTA O QUÉ?! ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE ESTÁS HACIENDO?! ¿ACASO TE CREES UN HOMBRE POR PEGAR A UNA MUJER? ¡NI UN ANIMAL HARÍA ESO! -Dije empujando a aquel idiota que estaba acabando con la vida de aquella chica que aunque acabase de conocer, no se merecía todo lo que estaba haciéndole eso.
-Ed, no te metas por favor. -Suplicó Cleo llorando.
-Cleo vete de aquí, entra en el bar, pero aléjate de nosotros.
-Ed.
-Porfavor.
-Esta bien.
-Tú no eres nadie para darle órdenes a mi chica. -Dijo el idiota de Gabe enfadado.
-¿T tú si? Además, ¿no la acabas de dejar? Entonces, ya no es tu chica, idiota.
-A mi tú no me retas.
-A ver gilipollas, puede que con ella te funcione, pero conmigo no, no te hace más hombre pegar a una mujer. -Dije enfadado y mi puño se dirigió directo a su cara. -Que se te ocurra volver a tocarla, que se te ocurra, que no vuelves a ver la luz del sol de lo morados que te van a quedar los ojos, por cierto, mañana iremos 'tu chica y yo' a por sus cosas a tu casa.
-No hace falta que vengas tú eh, gilipollas.
-No me fio de ti.
-¿Y crees que te voy a dejar entrar en mi casa?
-Hombre, como tu prefieras, o voy yo , o va la policia.
-No me busques.
-Venga adiós animal, mañana me paso por tu cara. -Sonreí victorioso.
Entre en el bar y me encontré a Cleo en rincón llorando con una bebida que no supe reconocer en la mano, yo cogí el vaso y lo dejé en la barra, ahora no era un bueno momento para beber, y seguidamente la cogí en brazos, ella estaba temblando y las lagrimas no dejaban de caer por sus rosadas mejillas.
-Ed, ¿por qué haces esto por mi? Si ni siquiera me conoces, tú mismo lo dijiste.
-Sé que no te conozco, pero también sé que con el tiempo conseguiré hacerlo, y también sé que nadie se merece pasar por lo que tú estás pasando, y nadie, es nadie.
-No sé Ed.
-Creéme, ahora dime,¿dónde vives?
-Vivo con Gabe.
-En ese caso, no sé donde podrás pasar la noche.
Narra Sarah:
Por fin se acabó esta horrible película no aguantaba más, en serio, como pueden hacer películas así, es horrible, Harry aun se reía de mi, y como no, mi cara era un auténtico poema. Ahora iríamos a dar una vuelta, era casi de noche, pero a Louis se le apeteció un helado, y me dió tentación a mi, a si que compré uno para mi también, Harry me miraba mientras yo comía el helado y de vez encuando se reía, debe de ser muy gracioso ver a alguien comer un helado.
-Ya basta ¿no? -Dije un poco molesta ya que la mirada de Harry era intimidante, -Tampoco será tan gracioso ver a alguien comer un helado, ¿o qué?
-Verte comerlo a ti sí, si que es gracioso. -Rió Harry.
-¿Puede saberse por qué? -Pregunté.
-Pues porque parece que nunca hayas comido en serio, estás realmente graciosa, ah, por cierto, también estás manchada.
-Qué gracioso eh, a ver, dime, ¿dónde estoy manchada?
-Ahí. -Dijo señalando mi labio inferior.
-¿Aquí? -Dije tocando mi labio.
-No.
-¿Aquí? -Dije moviendo hacia un lado.
-No.
-Ug, ¿entonces donde?
-Dejame a mi anda.
-Vale. -Dije acercándome a él para que pudiera limpiarme en labio.
Harry también se acercó y puso su dedo en mi labio, y comenzó a limpiarme, apenas tenía un poco de chocolate, pero bueno, en ese momentos los dos nos quedamos enftrente uno del otro, totalmente inmóviles, yo no sabía que hacer, y al parecer, el tampoco, me moría de ganas de besarle, pero eso no era lo correcto, pero Harry estaba cada vez más cerca, casi podía sentirle respirar, sus labios y los mio estaban a punto de rozarse, pero mi móvil comenzó a sonar, y me aparté rapidamente de Harry.
-Esto, lo siento, tengo que cogerlo. -Dije yo nerviosa, esta situación había sido realmente incómoda.
-Sí si tranquila.
Yo me aleje un poco de Harry para poder hablar tranquila ya que el que me había llamado había sido Ed.
-¿Sí?
-Sarah, soy Ed.
-Lo sé. -Reí. -¿Qué pasa? Por cierto, ¿estás mejor?
-Sí, ya estoy bien, ¿podría pedirte un favor muy grande?, te lo agradeceré, de verdad.
-Ay Ed de verdad, a ver, ¿de qué se trata?
-Sé que quizás te parecerá raro, pero si no fuera importante no te lo pediría en serio, pero es que no tiene donde quedarse, de verdad Sarah, si hubiera otra solución no te lo pedriría.
-¿De que hablas Ed? -Pregunté confusa.
-¿Puede venir una amiga a casa? Sé que no es mi casa y no debería andar invitando a nadie a una casa que ni si quiera es mía, pero ella lo necesita.
-Claro que puede Ed, confío en ti, ya me contarás lo que pasa.
-¿Pero podrá dormir en tu habitación contigo? Y dices que es una amiga tuya o algo.
-No me gusta dormir con desconocidas, pero bueno, supongo que si duerme contigo tus padres y mi madre pensarán cosas que no son, bueno o quizás sí, bueno vale, dormirá conmigo, pero solo por esta vez.
-Mil gracias Sarah, en serio, eres lo mejor.
-Que sí, que sí, venga adiós.
Me dirigí a donde estaban los demás, y me uní a ellos como si nada, vi como Louis y Harry cuchicheaban, no le di mucha importancia, supongo que siempre lo hacían, eran muy amigos, es más, creo que eran mejores amigos.
-¿Dónde has ido? -Preguntó Louis con una amplia sonrisa en la cara.
-Ah, nada, es que me llamo un amigo y estaba hablando con él.
-¿Ed verdad? -Dijo Harry.
-Sí, ¿como lo sabes?
-Intuición. -Dijo haciendo una mueca en plan 'lo sabía' , tampoco decidí darle mucha importancia a eso.
La noche pasó rápido entre bromas y bromas de Louis de Niall, y algún que otro momento incómodo con Harry, después de el 'casi beso' que fue interrumpido por Ed, en este caso fue mi salvador, ya que si Harry y yo nos hubiéramos besado no sé que hubiera pasado, yo no estaba para novios en este momento, o quizás sí, pero tenía miedo que si salia con Harry esto llegaría demasiado lejos, y luego sería inevitable.
Ahora si que había perdido el control del todo, iba por la sexta copa, no espera, la séptima, bueno la verdad es que no tengo ni idea de cuantas llevaba ya, sólo sé que todo me da vueltas, y que no me tengo ni en pié y además ni si quiera sé lo que está pasando es todo tan confuso, quizás mañana ni lo recuerde.
-Hola, ¿te pasa algo? -Dijo una chica peliroja alta y de ojos azules.
-¿Hablas conmigo?
-¿Con quien si no? -Sonrió ella.
-Ay, no sé. -Contesté y al ver su cara me reí.
-Oye, ¿estás bien? -Preguntó ella parecía realmente preocupada.
-Claro, ¿por qué no debía estarlo?
-Porque tu mirada te delata, pecas.
-Bueno solo que, he tenido un mal día y quería refrescar un poco.
-¿De verdad crees que este es un buen sitio para refrescar? -Sonrió ella.
-No la verdad es que no pero bueno. -Reí, y luego me puse serio, bueno, lo más serio que se podía estar en ese momento. -¿Y tú que haces aquí?
-Prefiero estar aquí que en casa.
-¿Y por qué? -Dije mirandola a los ojos ya que su mirada parecía apagarse.
-Bueno ya que estamos siendo sinceros y con la que llevas encima ni si quiera recuerdes esta conversación no pierdo nada por contártelo, supongo, verás,tengo ciertos problemas con mi novio.
-¿Problemas? ¿qué clase de problemas? -Esta vez el que se preocupó fui yo, su mirada cada vez estaba más amagada y sus ojos estaban comenzando a poner rojos como si se estuviese unas locas ganas de llorar y se las estuviera conteniendo. -Oh, dios, no será que..
-Mi novio me pega. -Dijo secamente, un nudo se formo en mi garganta, no sabía que decir esa clase de 'hombres' bueno que ni hombres se les puede llamar, me repungnaba, como podía alguien pegarle a una chica tan dulce, no le entiendo, su mirada estaba perdida, miraba al suelo. -Supongo que no sabrás que decir, lo entiendo.
-Yo lo-lo siento, de verdad, no sé como puede haber personas así enserio, como pille a ese capullo.
-No porfavor.
-Puedo hacerte una pregunta- Dije serio.
-Sí.
-Si te pega, ¿por qué sigues con él? No será por miedo a que si le dejas se pondrá la cosa peor.
-No, no es eso exactamente, sólo que en el fondo, le quiero.
-¿Cómo puedes querer alguien así?
-Antes no era así, todo esto ha sido culpa mía. -Y esta vez si que le calló una lágrima por la mejilla.
-¿Tuya? ¿Y por qué?
-Porque en una fiesta bebí demasiado y.. -Se trabó las lágrimas caían sin cesar por sus mejillas y yo no sabía que hacer, era una completa desconocida, de la que ni si quiera sabía el nombre, pero la abracé, no podía ver a alguien sufrir así, y menos por un imbécil, y fijaros, eso lo digo yo, otro imbécil.
-No te preocupes, todo se arreglará.
-No, no se arreglará, nunca volverá a ser el mismo, yo le engañé, y creerás que no puede ser peor, pero lo es, el chico con el que le engañé es su mejor amigo, yo estaba muy borracha, enserio, si no lo estaría no lo haría, lo juro, pero esa noche bebí demasiado y me dejé llevar por el alcohol, joder soy una estúpida.
-Estúpido es él, que no supo perdonarte.
-No me merecía que me perdonara, pero le amaba, él me perdonó, seguíamos juntos, pero después de aquello ya nada era igual, me trababa con desprecio, su mirada estaba llena de rabia hacia mi, y de alguna manera o otra, se acababa librando de esa rabia, yo no pude evitarlo, me merezco todo lo que estoy pasando.
-No, no te lo mereces, a pesar de lo que pasó ese idiota no tiene ningún derecho a pegarle.
-Mejor olvidémoslo, ¿o qué? se supone que hemos salido para dejar los problemas a un lado, ¿o no? -Hizo una mueca en forma de sonrisa.
-Sí, pero salgamos de aquí.
-Sí, aquí todos están borrachos. -Reí. -Bueno en realidad yo también lo estoy, no deberías estar por ahí con un borracho.
-Me fio de ti.
-¿Por qué? Si ni siquiera me conoces, no sabes ni mi nombre.
-Porque tu mirada es sincera, un chico como tú jamás haría daño a nadie.
-Gracias supongo, por cierto, me llamo Ed.
-Ajá, encima tienes un nombre bonito, yo soy Cleo.
-A decir verdad, tu nombre es también muy bonito, no te lo puedo negar.
-¿Enserio?
-Claro que sí.
-Bueno y ¿que quieres hacer? -Dijo con una media sonrisa, que luego cambió radicalmente por una cara llena de miedo. -Oh dios, Ed, vete corre.
-¿Por qué?
-Porque viene ahí mi novio, vete por favor, si me ve contigo me mata.
Pero yo no me fui, simplemente me escondí detrás de un coche, me prometí que ese hombre jamás volvería a pegar a una mujer y así sería, podía oir toda la conversación perfectamente.
-¡¿QUÉ HACER AQUI?! ¡¿ACASO TE DEJÉ YO SALIR DE CASA? YA TE ESTABAS TIRANDO A OTRO ¿VERDAD? ERES UNA IDIOTA, NUNCA CAMBIARÁS.
-Gabe en serio, solo quería tomar el aire un poco.
-ERES UNA PUTA IDIOTA, NO VALES PARA NADA, ESTO SE HA ACABADO, MAÑANA NO QUIERO ENCOTRAR NADA DE TU PROPIEDAD EN MI CASA ME ENTIENDES. -Dijo agarrandola del brazo.
-Pero Gabe.. -Dijo ella.
-Pero Gabe nada idiota, esto no volverá a pasar, me tienes harto, no eres mas que una niñata consentida. -Dijo cogiendola por los pelos y agitandola.
-¡¿PERO TÚ ERES IDIOTA O QUÉ?! ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE ESTÁS HACIENDO?! ¿ACASO TE CREES UN HOMBRE POR PEGAR A UNA MUJER? ¡NI UN ANIMAL HARÍA ESO! -Dije empujando a aquel idiota que estaba acabando con la vida de aquella chica que aunque acabase de conocer, no se merecía todo lo que estaba haciéndole eso.
-Ed, no te metas por favor. -Suplicó Cleo llorando.
-Cleo vete de aquí, entra en el bar, pero aléjate de nosotros.
-Ed.
-Porfavor.
-Esta bien.
-Tú no eres nadie para darle órdenes a mi chica. -Dijo el idiota de Gabe enfadado.
-¿T tú si? Además, ¿no la acabas de dejar? Entonces, ya no es tu chica, idiota.
-A mi tú no me retas.
-A ver gilipollas, puede que con ella te funcione, pero conmigo no, no te hace más hombre pegar a una mujer. -Dije enfadado y mi puño se dirigió directo a su cara. -Que se te ocurra volver a tocarla, que se te ocurra, que no vuelves a ver la luz del sol de lo morados que te van a quedar los ojos, por cierto, mañana iremos 'tu chica y yo' a por sus cosas a tu casa.
-No hace falta que vengas tú eh, gilipollas.
-No me fio de ti.
-¿Y crees que te voy a dejar entrar en mi casa?
-Hombre, como tu prefieras, o voy yo , o va la policia.
-No me busques.
-Venga adiós animal, mañana me paso por tu cara. -Sonreí victorioso.
Entre en el bar y me encontré a Cleo en rincón llorando con una bebida que no supe reconocer en la mano, yo cogí el vaso y lo dejé en la barra, ahora no era un bueno momento para beber, y seguidamente la cogí en brazos, ella estaba temblando y las lagrimas no dejaban de caer por sus rosadas mejillas.
-Ed, ¿por qué haces esto por mi? Si ni siquiera me conoces, tú mismo lo dijiste.
-Sé que no te conozco, pero también sé que con el tiempo conseguiré hacerlo, y también sé que nadie se merece pasar por lo que tú estás pasando, y nadie, es nadie.
-No sé Ed.
-Creéme, ahora dime,¿dónde vives?
-Vivo con Gabe.
-En ese caso, no sé donde podrás pasar la noche.
Narra Sarah:
Por fin se acabó esta horrible película no aguantaba más, en serio, como pueden hacer películas así, es horrible, Harry aun se reía de mi, y como no, mi cara era un auténtico poema. Ahora iríamos a dar una vuelta, era casi de noche, pero a Louis se le apeteció un helado, y me dió tentación a mi, a si que compré uno para mi también, Harry me miraba mientras yo comía el helado y de vez encuando se reía, debe de ser muy gracioso ver a alguien comer un helado.
-Ya basta ¿no? -Dije un poco molesta ya que la mirada de Harry era intimidante, -Tampoco será tan gracioso ver a alguien comer un helado, ¿o qué?
-Verte comerlo a ti sí, si que es gracioso. -Rió Harry.
-¿Puede saberse por qué? -Pregunté.
-Pues porque parece que nunca hayas comido en serio, estás realmente graciosa, ah, por cierto, también estás manchada.
-Qué gracioso eh, a ver, dime, ¿dónde estoy manchada?
-Ahí. -Dijo señalando mi labio inferior.
-¿Aquí? -Dije tocando mi labio.
-No.
-¿Aquí? -Dije moviendo hacia un lado.
-No.
-Ug, ¿entonces donde?
-Dejame a mi anda.
-Vale. -Dije acercándome a él para que pudiera limpiarme en labio.
Harry también se acercó y puso su dedo en mi labio, y comenzó a limpiarme, apenas tenía un poco de chocolate, pero bueno, en ese momentos los dos nos quedamos enftrente uno del otro, totalmente inmóviles, yo no sabía que hacer, y al parecer, el tampoco, me moría de ganas de besarle, pero eso no era lo correcto, pero Harry estaba cada vez más cerca, casi podía sentirle respirar, sus labios y los mio estaban a punto de rozarse, pero mi móvil comenzó a sonar, y me aparté rapidamente de Harry.
-Esto, lo siento, tengo que cogerlo. -Dije yo nerviosa, esta situación había sido realmente incómoda.
-Sí si tranquila.
Yo me aleje un poco de Harry para poder hablar tranquila ya que el que me había llamado había sido Ed.
-¿Sí?
-Sarah, soy Ed.
-Lo sé. -Reí. -¿Qué pasa? Por cierto, ¿estás mejor?
-Sí, ya estoy bien, ¿podría pedirte un favor muy grande?, te lo agradeceré, de verdad.
-Ay Ed de verdad, a ver, ¿de qué se trata?
-Sé que quizás te parecerá raro, pero si no fuera importante no te lo pediría en serio, pero es que no tiene donde quedarse, de verdad Sarah, si hubiera otra solución no te lo pedriría.
-¿De que hablas Ed? -Pregunté confusa.
-¿Puede venir una amiga a casa? Sé que no es mi casa y no debería andar invitando a nadie a una casa que ni si quiera es mía, pero ella lo necesita.
-Claro que puede Ed, confío en ti, ya me contarás lo que pasa.
-¿Pero podrá dormir en tu habitación contigo? Y dices que es una amiga tuya o algo.
-No me gusta dormir con desconocidas, pero bueno, supongo que si duerme contigo tus padres y mi madre pensarán cosas que no son, bueno o quizás sí, bueno vale, dormirá conmigo, pero solo por esta vez.
-Mil gracias Sarah, en serio, eres lo mejor.
-Que sí, que sí, venga adiós.
Me dirigí a donde estaban los demás, y me uní a ellos como si nada, vi como Louis y Harry cuchicheaban, no le di mucha importancia, supongo que siempre lo hacían, eran muy amigos, es más, creo que eran mejores amigos.
-¿Dónde has ido? -Preguntó Louis con una amplia sonrisa en la cara.
-Ah, nada, es que me llamo un amigo y estaba hablando con él.
-¿Ed verdad? -Dijo Harry.
-Sí, ¿como lo sabes?
-Intuición. -Dijo haciendo una mueca en plan 'lo sabía' , tampoco decidí darle mucha importancia a eso.
La noche pasó rápido entre bromas y bromas de Louis de Niall, y algún que otro momento incómodo con Harry, después de el 'casi beso' que fue interrumpido por Ed, en este caso fue mi salvador, ya que si Harry y yo nos hubiéramos besado no sé que hubiera pasado, yo no estaba para novios en este momento, o quizás sí, pero tenía miedo que si salia con Harry esto llegaría demasiado lejos, y luego sería inevitable.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)