domingo, 9 de diciembre de 2012

Capítulo 3.

NARRA SARAH:
Entramos en el parque de atracciones, adivinad desde cuando llevo sin entrar, me imagino que lo sabréis, desde lo de mi padre, sí, solía venir aquí con él era genial, y desde que murió siempre me dió cosa venir aquí.

-¿Pasa algo? -Dijo Ed.
-No nada, ais un algodón de azúcar. -Dijo yo. 
-Vaya no has cambiado nada, de pequeña amabas comerlos. -Dijo él.
-Eso es cierto. -Reí.
-Tu forma de sonreir tampoco ha cambiado. -Dijo Ed.
Yo me sonrojé. -Ed eres genial, ahora entiendo porque nos llevabamos tan bien. -Dije yo.
-Lo soy lo soy. -Rió. -¿Quieres montarte en la montaña rusa?
-NI LOCA. -Grité.

Ed comenzó a reir ante mi reacción. -Vaya  no me acordaba de que eras una miedica.
-No lo soy, pero no me gustan las alturas, ni esas cosas que van tan rápido. -Dije yo.
-Que bien te expresas ¿sabes? esas cosa. -Rió imitándome.
-Vaya, no me acordaba de que eras tan idiota. -Dijo imintandole. 
-Sí, me enseñaste tú. -Rió él.

Yo bufé y tiré de él en busca de una buena atracción, me decidí por la barca, era mi favorita, pero luego acababa empapada.
-Montémonos aquí. -Dije señalando la atracción.
-Vale, te gusta mojarte eh. -Dijo él.

 Yo gruñí, no es que me gustara mojarme, es más no me gustaba mucho mojarme ni que me mojaron, pero esa atracción era genial.

NARRA EDWARD:

La verdad es que cuando me fui lo pasé muy mal, Sarah siempre había sido muy importante para mi y dejarla aquí fue duro, la verdad es que nunca me olvidé de ella, hoy cuando llegué a su casa fue muy raro.

-Ed cuando bajes de la nube avísame y nos subimos. -Dijo Sara.
-Tonta. -Dije yo.
-Tú me enseñaste a serlo. -Rió.

Yo reí y subí junto a ella a la atracción, la verdad es que no era para tanto, no entiendo como Sara adoraba esta atracción tanto si no hacía nada.
-Sara ¿por qué te agarras tanto? -Dije yo burlándome.
-Tú también deberías hacerlo. -Dijo ella.
-Si eh. -Reí yo. -AHHHHH
-Te dije que te agarraras. -Dijo ella.
-Joder que puta pasada, la verdad es que pensé que sería una mierda. -Reí.
-¿Mola eh? -Dijo ella.
-Sí. -Sonreí.

Esta vez yo me agarré a la barra, no quería llevarme un susto como antes, y Sara se agarró a mi, la verdad es que me gustó que lo hiciera, ¿pero que me pasa con Sarah? llevo siglos sin verla ¿qué coño me pasa ahora con ella? tenia ganas de ¿besarla? no Ed no, tienes novia, cuando acabe el verano te irás con ella, pero.. ¿Qué coño me está pasando?

Nos montamos en unas cuantas atracciones más, mis ganas de besarla cada vez eran más, pero intentaba evitarlo, la acompañé a casa, aún seguían mis padres allí.
-Hola chicos, -Dijo mi madre.
-Hola cielo ¿ya estáis aquí? ¿Qué tal os lo habéis pasado? Vaya mojados que estáis, cambiaros de ropa. -Dijo la madre de Sara.
-Bien mamá. -Dijo Sara. -Pero ¿Ed tiene ropa aquí?
-Sí, cielo que no os lo hemos dicho, ¿Sabes que Ed se va a quedar aquí en Londres todo el verano? -Dijo ella.
-Sí. -Asintió Sara.
-Pues, se quedaran aquí, a mi me gusta tener compañía, y creo que a ti te hará bien tener a alguien de tu edad con quien hablar. -Dijo su madre.
-¿Enserio se queda aquí? -Dijo Sara.
-Sí, dormirá en la habitación de invitados, ayúdale a arreglarla a su gusto y cambiaros, no quedréis coger un resfriado. -Dijo su madre.

Fui a por las maletas al coche y Sara me enseñó cual sería mi habitación durante el verano, y me cambié, la verdad es que no sabía que me quedaría en su casa, pensé que iría a un hotel, pero bueno, aquí estoy mejor.

Me vestí rápido y fui a salón, estaba la madre de Sarah junto a mis padres hablando de sus cosas.
-¿Sara todavía no se ha cambiado? -Dije yo.
-No a un no. -Contestó su madre.
-Vale, esperaré en 'mi habitación' que me avise cuando acabe. -Sonreí.
-Vale cielo. -Dijo su madre.

Volví a lo que sería mi habitación durante el verano y coloqué mis cosas, fui a por las demás cosas al coche y las instalé, Sarah todavía no había acabado y ya había pasado un rato grande a si que decidí poner mi ropa y mis cosas en el armario.

-¿Se puede? -Dijo desde el otro lado de la puerta.
-Sí pasa. -Dije sin darme la vuelta.
-¿Qué haces? -Dijo ella.
-Pues nada colocar unas.. -Dije girandome. -Vaya.
-¿Qué pasa? -Dijo ella.
-Estás preciosa. -Dije.
-Tampoco será para tanto. -Dijo ella.
-Sí, créeme, si que lo es, ese Harry va a flipar. -Dije yo.
-Gracias Ed, bueno venía a ver que hacías, yo me tengo que ir ya. -Dijo ella.
-¿Quieres que te lleve? -Pregunté.
-No, no te preocupes, pediré un taxy. -Dijo ella.
-De verdad, no me cuesta nada. -Dije yo.
-Bueno vale, voy a por mi móvil. -Sonrió.

La verdad es que estaba guapísima, había flipado, ahora si que tenía unas ganas infinitas de besarlas, cogí el coche y la llevé a donde me indicó, vi como Harry le daba dos besos y yo bufé, no pude evitarlo.
-Adiós bonita. -Sonreí. -Cuidala bien. -Le dije a Harry.
-Adiós tonto. -Rió ella.
-Lo haré. -Dijo Harry.

Narra Harry:

Vi como Ed se alejaba del coche, y yo cogí a Sara de la mano y entramos al restaurante.
-Bueno no está mal el restaurante que has esogido. -Dije yo.
-¿Nunco  has estado aquí? -Dijo asombrada.
-No, la verdad es que mi trabajo me lo impide, aquí vienen muchas fans y.. -Dije yo.
-Baya lo siento, entonces seguro que te reconoceran. -Dijo ella decepcionada.
-No, no, le pediremos al camarero una mesa apartada.

-Hola. -Sonrió Sara. -Una mesa para dos. 
-A poder ser un poco apartada de las demás, no quiero que me reconozcan. -Dije nervioso.
-Como usted quiera. -Sonrió el camarero. -Venid por aquí.

Le seguimos y nos llevó a un ático, era muy bonito, y no había nadie.

-Vaya, es precioso. -Sonrió Sara.
-A un no hemos abierto esta parte, teníamos pensado abrirla mañana, pero haré una excepción por vosotros. -Sonrió el camarero.
-Muchas gracias de verdad. -Sonreí.
-Bueno ¿qué queréis para cenar? -Dijo él.
-Ummm, yo quiero esto. -Dijo enseñándole la carta al camarero.
-Yo lo mismo que ella. -Sonreí.
-Pero si no sabes lo que he pedido idiota. -Dijo Sara.
-Quiero sorprenderme. -Dijo él.
-Bueno vale. -Rió ella.

-Bueno y dime, ¿Qué tal con tu móvil nuevo? -Dije yo por hablar de algo.
-Genial, siempre te estaré agradecida, enserio. -Dijo ella.
-Bueno, ya me lo estás agradeciendo con esta cena, que la verdad, promete. -Dije yo.
-Sí bueno, pero es que aún así siento que te debo algo. -Dijo ella.
-Sí, la verdad, me debes más salidas juntas. -Sonreí.
-Bueno a ver como acaba esta... -Dijo ella.
-¿Y dime?¿Qué hay entre tú y Ed? -Dije yo.
-Nada Harry nada. -Dijo ella pero le salió una sonrisa en la cara.
-¿Seguro? Tú sonrisa te delata. -Dije yo.
-Sí Harry sí. -Dijo ella seria. -¿Y entre ti y Taylor Swift?
-Nada, somos amigos, sólo que a la gente le da por inventar. -Dije yo.
-¿Seguro? ¿No te gusta ni nada? Es bonita, pero no es mi tipo, me gustan las morenas. -Sonreí convencido, Sarah era morena, no del todo, su pelo era castaño, pero era el tipo de chica que me gusta.
-Ah bien, entonces te creeré. -Dijo ella.
-¿Has estado investigando sobre mi verdad? -Dije yo sonriendo. -Antes no sabías quien era.
-Un pocito. -Rió ella.
-Vaya que sí.. -Reí yo también.
-Tienes una voz muy bonita Harry. -Dijo ella.
-Gracias, en cambio, todo en ti es bonito. -Dije yo.
-No seas pelota. -Rió ella.
-¿Llamas a eso pelota? Puedo serlo aún más. -Dije yo retándola.
-No, no. -Dijo ella.
-¿No me crees? No me retes eh. -Reí yo.
-No, no, si te creo. -Dijo ella.
-Más te vale. -Reí.
-Pero no me retes tú a mi. -Dijo ella con una mirada desafiante.
-Creo que me estás retando tú a mi. -Reí.
-Aquí tenéis, que os aproveche. -Dijo el camarero.
-Gracias. -Sonrió dulcemente Sarah, y seguidamente apartó un mechón de su precioso pelo y lo puso detrás de la oreja.

 Pobré la comida, la verdad es que era raro, pero estaba rico.

-Vaya, la niña tiene buen gusto. -Sonreí.
-¿Y qué esperabas idiota? -Rió ella.
-¿De ti? Cualquier cosa. -Dije yo.
-IDIOTA. -Y me tiró una miga de pan.
-¿Cómo te has atrevido? -Dije yo.

Sarah empezó a reir a carcajadas, esa risa joder, era tan contajiosa, yo reí también.

-¿De qué te ríes? - pregunté.
-De ti. -Rió. -¿Y tú?
-De ti. -Reí.

La noche pasó y acabamos de cenar entre risas, la verdad, es que conectabamos muy bien ,era una gran chica, era super maja.

-¿Vamos a dar una vuelta? -Pregunté.
-Sí, pero no puedo llegar tarde a casa. -Dijo ella.
-¿A qué hora tienes que estar en casa? -Dije yo.
-Pues más o menos en.. -Miró el reloj. -Dios, tengo que irme ya, tendría que haber llegado a casa hace diez minutos, lo siento Harry.
-Vale, sube, te llevaré a casa. -Dije yo.
-No no, cojo un taxy. -Dijo ella.
-¿Bromeas verdad? Sube vamos. -Dije yo.
-Bueno vale. -Dijo ella. -Jo Harry lo siento, de verdad que quería ir a dar una vuelta contigo.
-No te preocupes, ya quedaremos mañana si eso. -Sonreí.
-Vale, de verdad Harry eres genial -Dijo ella.
-Eso está claro nena. -Dije yo bacilón.
-Vaya, ya lo has estropeado. -Rió ella.

NARRA SARAH:

Tarde alrededor de 15 minutos en llegar a casa, estaban todos durmiendo menos Ed que estaba en el salón viendo la tele.
-Hola. -Dije yo.
-Llegas tarde. -Alzó una ceja.
-Vaya, lo siento mamá. -Ironizé yo
-No soy tu madre, pero mientras esté aquí podré ser 'tu hermano mayor' -Dijo él.
-Bueno oye, si te hace ilusión, a los niños no hay que quitarles las ilusiones. -Dije yo.
-Claro que no. -Rió él.
-Bueno me voy a dormir, estoy cansada, mañana hablamos bobo. -Dije dándole un beso en la mejilla.
-Adiós fea. -Dijo él.
-Oh gracias. -Dije poniendo cara de enfada pero comencé a reír.

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